Si tu operación necesita arrancar rápido, crecer por etapas y mantener control del costo total, la renta de naves modulares es una de las decisiones más eficientes en Mérida, sobre todo cuando se estructura en un esquema BTS (Built to Suit). La lógica es simple: el inmueble se ajusta al proceso, no el proceso al inmueble.
Mérida se ha vuelto atractiva para manufactura y distribución por estabilidad, conectividad y disponibilidad de tierra industrial. Y en el poniente, especialmente rumbo a Tixcacal y su entorno, se concentra gran parte de la conversación porque permite salir a rutas clave sin fricción, con acceso práctico a periférico y corredores de carga.
El punto no es “rentar por metro”, sino “operar con continuidad”. En industrial, la bodega que parece barata puede encarecerse en adecuaciones, cambios de flujo, maniobras lentas y energía mal dimensionada. Un BTS bien ejecutado evita ese desgaste porque nace con especificaciones amarradas desde el plano. (Punto Base)
Qué significa modular en el mundo real
Modular no es un adorno: es diseñar el inmueble para que pueda ampliarse, dividirse o reconfigurarse sin tirar lo existente. Eso se logra con una estructura planeada por módulos repetibles, claros y servicios preparados para escalar.
Para una fábrica, una manufacturera o una empresa de distribución, eso se traduce en dos cosas:
- Arrancar con el tamaño que realmente se usa hoy.
- Crecer sin cambiar de ubicación ni reventar la operación.
En Punto Base, la propuesta se orienta a BTS con infraestructura industrial y enfoque de operación, en la zona poniente/Tixcacal, con capacidad total planeada de hasta 10,000 m² para construir por etapas según el ritmo del cliente.
Lo que cambia cuando eliges BTS en vez de “lo que hay”
Aquí está el diferenciador clave: en BTS, el desarrollador construye para un usuario específico, siguiendo requerimientos definidos desde el inicio. Es justo la naturaleza del BTS: se diseña para un ocupante concreto, no para “ver quién llega”.
Y cuando lo juntas con modularidad, el proyecto se vuelve todavía más práctico, porque la expansión se deja prevista desde el día uno.
Señales de que tu proyecto necesita un enfoque modular
- Crecimiento proyectado en 12–36 meses.
- Variación estacional de inventario o producción.
- Necesidad de patios de maniobra con tráfico pesado.
- Requerimiento de zonas funcionales separadas (recepción, almacenaje, despacho, oficinas).
- Prioridad por arrancar sin improvisación.
En este contexto, la renta de naves modulares deja de ser “una opción interesante” y se vuelve una forma de proteger productividad y continuidad operativa.
Checklist rápido de infraestructura que sí importa
- Altura útil alineada al tipo de rack y equipo.
- Piso con capacidad real para carga y tránsito.
- Patio de maniobras suficiente para la flota y ventanas de carga.
- Accesos pensados para radios de giro.
- Servicios industriales listos para crecer (energía, datos, drenajes).
- Seguridad, control de acceso y orden operativo.
Con Punto Base, el enfoque es que la solución llegue lista para operar bajo BTS, sin meter 3PL en la conversación, y con diseño a la medida para empresas que producen o distribuyen.
la renta de naves modulares sirve cuando la prioridad no es “tener bodega”, sino “tener operación”.
Time-to-operate: el KPI que manda
En industria, el costo más caro suele ser el tiempo. Una bodega convencional “disponible” puede exigir adecuaciones que consumen semanas o meses: obra interior, reubicación de accesos, correcciones de flujo, ajustes de energía, y re-trabajos que se sienten todos los días.
En modularidad bien aplicada, la obra puede reducir tiempos de construcción de forma relevante en comparación con métodos tradicionales, precisamente por estandarización y planeación por componentes.
Por eso, el BTS modular se compra por velocidad de arranque, no por discurso. Punto Base comunica un modelo orientado a ejecución y entrega ágil (en su propuesta pública habla de producción modular y tiempos de entrega competitivos). (Punto Base)
CAPEX y OPEX: cómo se mueve la balanza en renta
En renta convencional, el CAPEX “aparece escondido”:
- Adecuaciones para que el layout funcione.
- Obra de oficinas y áreas operativas.
- Ajustes de energía y ventilación.
- Cambios de patios, rampas o accesos.
En BTS, esa personalización se define desde el proyecto y se vuelve planeable: alcance, entregables y fechas. Y si además es modular, el crecimiento también se vuelve planeable: fase 1, fase 2, fase 3, con servicios dimensionados para no reventar el OPEX cuando aumente la operación.
Aquí es donde la renta de naves modulares gana por practicidad: pagas por metros útiles hoy y mantienes una ruta clara para mañana.
Qué debe quedar amarrado en contrato (para que no sea “a ver luego”)
Una nave modular BTS no se deja “a la buena fe”. Lo inteligente es amarrar desde el inicio lo que se entrega y cómo se expande.
- Entregables del módulo inicial (listo para operar).
- Especificaciones técnicas mínimas que se respetan en todas las fases.
- Condiciones de expansión (gatillos, tiempos, costos, penalizaciones).
- Servicios dimensionados para crecimiento (energía, datos, drenaje, accesos).
- Pruebas y aceptación de entrega (cómo se recibe formalmente).
En el modelo de Punto Base, el enfoque comercial es claro: BTS a la medida, ejecución integral y una solución pensada para operar sin parches, en el poniente de Mérida/Tixcacal. (Punto Base)
Modularidad aplicada a operación seca o con requerimientos especiales
Aunque cada giro es distinto, hay patrones que se repiten en manufactura y distribución:
- Recepción y despacho necesitan flujo lineal, sin cruces.
- El patio define puntualidad, seguridad y tiempos muertos.
- Las oficinas deben quedar donde controlan operación, no donde “sobró espacio”.
- La expansión debe sumar capacidad sin romper el layout.
Cuando todo eso se planea por módulos, el inmueble se vuelve una herramienta, no un obstáculo. Por eso la renta de naves modulares se siente como un “seguro” de continuidad: si el negocio crece, la bodega no se queda corta, y si el negocio se ajusta, el espacio no queda sobredimensionado.
Cómo decidir rápido sin equivocarte
Si el objetivo es elegir bien en Mérida sin perder meses, la decisión se vuelve más simple cuando ordenas prioridades:
- Operación: qué entra, qué sale, con qué frecuencia y con qué flota.
- Flujo: recepción → almacenamiento → surtido → despacho.
- Maniobras: radios de giro, filas de espera, horarios pico.
- Crecimiento: cuánto necesitas hoy y cuánto necesitarás en 12–36 meses.
- Servicios: energía, datos, drenajes y preparación para ampliar.
- Ubicación: salida a rutas sin meterte a cuellos de botella.
- Contrato: entregables, fechas, expansión y responsabilidades.
En ese orden, la renta de naves modulares no se vende como “tendencia”, sino como una forma de proteger productividad, tiempos y costo total.
Lo que gana el arrendatario y lo que gana el inversionista
Para el arrendatario (fábrica, manufactura, distribución, retail), el beneficio es operativo:
- Arranque más limpio, sin improvisación.
- Menos adecuaciones sobre la marcha.
- Crecimiento sin mudanza.
- Mejor control del costo total en el tiempo.
Para el inversionista, el beneficio es de estabilidad:
- Proyecto anclado a una necesidad real del ocupante.
- Mayor previsibilidad de ocupación con BTS.
- Activo más defendible si se diseña con modularidad y convertibilidad.
Señales de que Punto Base encaja con tu proyecto
- Necesitas una nave que nazca alineada al flujo de tu operación.
- Quieres iniciar con una fase y escalar sin cambiar de ubicación.
- Te importa la maniobra y la seguridad como KPIs diarios.
- Buscas un esquema BTS con ejecución integral y entregables claros.
- Requieres una solución en Mérida, zona poniente/Tixcacal.
Si todo eso suena a tu realidad, la renta de naves modulares con Punto Base es el camino directo: defines especificación → construyes a medida → entras a operar → creces por fases.